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Friday, June 10, 2011

La soledad del músico

Ser capaz de crear música es tanto bendición como maldición, algo que muchos no podrían entender. En ese escenario, la vida gira en torno a la música, se es constantemente bombardeado por música y frases, ideas se pegan a la mente y justo como aparecen fácil, es fácil que desaparezcan, tal como cualquier otro tipo de pensamiento. En todo caso, el músico vive en un mundo que no lo comprende. Él inocentemente cree que todo lo que hace será igualmente apreciado por los demás, ya que es lo que dicta su sentido común, pero la realidad es otra. De hecho, entre más se aprende de la música, y entre más compleja, creativa o emotiva se vuelven las composiciones, menos gente es capaz de entender. Eso me lleva a 2 lugares:

1. Cuando compongo lo hago esperando la reacción más decepcionante de los demás. Por eso, no compongo para transmitir algo a otros (todos somos un mar de gustos y somos radicales en cierta medida con ellos) sino para mantener mi autoestima. Hacer música que me llene.

2. Esta sociedad basada en el capital en la que estamos atrapados demanda que un músico componga música al gusto de las masas (hay un estándar bien establecido). Si se tiene el talento para hacer música,... qué evita que uno haga música bajo dicho estándar? Siempre se puede guardar lo mejor para uno y aquellos que más quieres. En el camino se aprende a identificarlos. Lo que no se comparte ... no existe.

Cualquiera fácilmente puede extrapolar esta sensación a su respectivo campo. Programadores o diseñadores gráficos, por ejemplo, frustrados porque todo su saber no puede ser aplicado fácilmente en las empresas en las que se ven obligados a trabajar para sobrevivir. Lo que les gusta termina siendo un proyecto personal, difícil de compartir y difundir.

La ventaja de 2 carreras como esas es que es más claro entender que quien las estudia sale a trabajar y aplicar lo aprendido. A ganar dinero con ello. A someterse a la sociedad capitalista. Un músico difícilmente lo entiende así, porque está convencido de que es un creativo, un artista. Eso es algo que se le transmite en la carrera. Ve a sus profesores e ídolos como tal y quiere imitarlos. Por eso, ante una opción de trabajo bajo ciertas reglas o obedeciendo a un estándar, se indignan y abandonan el proyecto. Y aquellos que deciden hacerlo se convierten en unos vendidos. A estas alturas, respeto mucho a quienes logran componer música, ejerciendo su oficio como cualquier otro.

Eso mismo le ocurre a las bandas nacionales. Muchas bandas son formadas románticamente por grupos de amigos, pero cuando la cosa se pone seria y hay que producir más o persiguiendo estándares, muchos miembros se totean. Se sienten indignados, no comprenden el origen de su frustración. Otro factor de frustración son los amigos y los seres cercanos ya que ninguna de sus críticas llega fácil, son devastadoras. Si tan sólo muchos supiéramos esas cosas desde un principio todo sería más fácil. Muchos proyectos con potencial no se habrían desbaratado. Esto es tan sólo una pequeña faceta de los peligros que afronta el músico, que son muchos.