De la serie "Historias de programación"
En mis tiempos de universidad jugué muchos 3D shooter games en PC: Doom 2, luego Duke Nukem 3D, después Blood, Shadow Warrior, Quake, Quake 2, Unreal, Half-life, Quake 3 y creo que el último que jugué fue counter-strike o Doom 3. Lo hacía bastante bien, especialmente cuando hablaba miércoles nada que ver con alguien al lado, pero cuando jugaba en la ownet -una red conformada por galas del centro de cómputo de Uniandes- aprendía que había gente muchísimo más veloz. En pocas palabras, me daban papluco. Hay varios factores que influyen en el éxito en estos juegos. Coloquialmente se concluiría: hay momentos en los que uno está realmente conectado, concentrado, confiado con lo propio. Hay otros en que es todo lo contrario, y hay otros en que uno simplemente está enchimbado. Pero en últimas, lo determinante era qué tan entrenado estaba el cerebro, qué tan automático podía funcionar en ese entorno de alta atención, de alta velocidad, de alta capacidad de reacción. A esa velocidad se abren nuevas puertas, uno se va curtiendo. Pero claro, otro factor determinante es ¿qué tanto se podía minimizar el ruido que uno mismo mete al proceso que el cerebro ejecuta de manera automática?
En pleno juego uno concentra su atención en tan solo uno de los detalles en la pantalla: en un lugar, en una dirección, en el sonido. Y tiene que cambiar armas, o tiene que buscar munición, etc. Es imposible ser multitarea, hay que procesar una cosa a la vez. Cuando se piensa más de la cuenta en un detalle, TOMA, ya está uno hecho una sopa de sangre. Estos manes se entrenaban con bots, simuladores de jugadores humanos, que iban generalmente de nivel 1 a 5, siendo 1 un retrasado y 5 terminator.
Poco a poco iban subiendo de nivel, al final lo mínimo era poder ganarle al bot nivel 4. Se empeñaban en optimizar automatización: configuración óptima de teclas, automatización de combos (secuencia de teclas con las que se puede esperar algún tipo de triunfo), cada vez más velocidad, estrategias para evadir disparos, estrategias para apuntar y mantener estabilidad al disparar. Luego se eleva la velocidad. Pero claro, en vivo siempre está el grito de alguien, la burla del otro, el sonido de un teléfono, alguien que pausa todo el juego, el olor nauseabundo de la comida china del almuerzo, etc. Es aquí donde uno debe lograr minimizar el ruido propio en los procesos automatizados que lanza el cerebro. Por ejemplo, usar audífonos con volumen razonablemente alto para poder ignorar la mayoría de ruidos, con el precio de una menor gozadera. Entonces piensa uno en los trucos de los barman, en los gimnastas de precisión, en ciertos bateristas, en los chinos que juegan ping-pong, gente que dificilmente falla, pero también en los tenistas que en algún momento del juego se desconcentran y pierden más bolas de lo normal y en otros vuelven y repuntan marcadores casi sentenciados.
Alguna vez para enseñarle el saque en squash a una amiga que nunca había cogido una raqueta, pensé que la mejor técnica sería programar en ella el saque, lograr que automatizara en poco tiempo los movimientos. Son varios, algunos simultáneos:
- Ubicarse de frente a una de las paredes.
- Dar un paso adelante con el pie mas cerca de la pared del frente, flexionando ambas rodillas.
- La mano mas cercana a la pared del frente tiene la bola, la otra la raqueta. Juntar bola y raqueta en frente de uno.
- Levantar ambas ligeramente, como impulso para luego llevar la raqueta para atrás, arriba al tiempo que se levanta la mano de la bola lanzándola en el sentido del movimiento de dicha mano, o sea, hacia arriba, dibujando un arco con ambas manos.
- Cuando la bola caiga, dejar caer el brazo dibujando un arco (swing) mientras se gira el torso hacia la pared del frente. Bola y raqueta deben encontrarse en el punto desde donde arrancaron, en el paso 3.
- Una vez golpeada la bola, tomarse rápidamente la T del centro de la cancha sin perder de vista la bola. En realidad, seguir la bola la mayor cantidad del tiempo asegura mayor precisión.
No importa entender todos esos pasos aquí, solo que en últimas es relativamente complejo y tiene que ocurrir en el menor tiempo posible, en un segundo por mucho. No hay nada más qué hacer, que automatizar y luego de esto no echarle mucha cabeza. Lo que hice con ella fue tratar de que automatizara cada movimiento, paso adelante flexionando, juntar bola y raqueta, hacer el arco soltando la bola, dejar caer el brazo mientras gira torso al frente, darle. No importa que la bola se caiga, que no le de, que si le da no llegue. Hágale, repita, otra bola, y así. Corrija algo acá, recuerde esto o lo otro por allá. Y sacó aceptablemente bien, en menos de 10 minutos, sin ropa deportiva. Ella no la creía, yo tampoco, por lo que la fe (o falta de ella) no tuvo mucho qué ver. Fue interesante.
Al respecto les dejo este documental de Natgeo, donde se demuestra que para la gran mayoría de seres humanos es imposible procesar más de una cosa a la vez. Ta luego.



